Ana Giorgana

martes, 9 de junio de 2015

La adicción al amor mata el amor y la salud emocional

Ana E. Giorgana
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La adicción afectiva es uno de los mayores problemas en los consultorios de psicología, también en las confesiones, en los cafés y en las reuniones con los amigos.

La adicción afectiva se vuelve obsesiva, quemante y por supuesto que acaba con todo, con la valía personal, con la autoestima, con el amor propio y con la dignidad.

La adicción afectiva es una forma de entender el amor destructivo y sin límites.

Los adictos afectivos "están convencidos" que no pueden vivir sin su pareja, qué mueren de amor y que además, están al borde de la muerte cuando su amor se fue, se acabó, se esfumó, los abandonó.

En el amor adictivo se establecen relaciones de dependencia, de un apego mal sano, destructivo y lleno de sufrimiento y dolor. Nada es tan importante en la vida como el amor a la pareja, como sufrir por la pareja, como ser para la pareja y estar en función de la pareja.

La necesidad en la adicción afectiva es apremiante. Es vivir con la borrachera del amor y todo el tiempo tener la resaca de la misma. El síndrome de abstinencia no se deja esperar, un segundo, un minuto, una hora es una eternidad si no estamos con la pareja. La vida se achata y las emociones cobran destellos impresionantes cuando la adicción está en su máximo esplendor.

Algunos llaman a su dependencia adictiva " estar profundamente enamorados", otros la denominan es qu él es "mi gran amor", algunas más se identifican con esta forma de amor de lo "quiero todo para mi".

Por supuesto, que tal vez sea amor, pero un amor lleno de simbiosis, de fusión, es como un amor chicloso y pegajoso del cuál no pueden desprenderse. Cuando el amor adictivo toca la puerta en la vida de las parejas, es como estar amalgamados, no existe un límite claro de la individualidad de cada integrante de la pareja.

La necesidad del amor se vuelve tan grande que es difícil prescindir de ella. Las canciones, los consejos, la parte comercial del amor lo explota con toda su intensidad, de manera que las creencias y cuentos populares, avalan y condicionan el sufrimiento por amor. Es decir, estamos a tono con la parte de los sistemas sociales que enaltecen ser una víctima en la vida de a dos.

De este modo se justifican el control excesivo, la violencia, los malditos celos que se vuelven infernales, las infidelidades toleradas al grado sumo y las agresiones volcadas hacia el amor propio. Pero cómo soy adicto al amor y a tu persona estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de no renunciar a la adicción.

Un comportamiento adictivo siempre está lleno de mentiras, por tanto, el autoengaño es una forma de falacia. Es decir, nos mentimos, le mentimos a nuestra pareja y también le mentimos al amor. Y entonces, la adictos al amor se sienten aliviados en cuanto su pareja aparece en escena, de lo contrario, caen en el Síndrome de Abstinencia, que les permiten tolerar más humillaciones, más agresiones, más esperanzas y menos compromiso y al mismo tiempo, recurrir de nuevo a apegarse a su objeto adictivo, en este caso, la pareja.

Los amores adictivos siempre llevan al sufrimiento y con el tiempo a la destrucción. Y todo adicto necesita un programa para sanar. No para aliviar sus síntomas sino para curarse de su adicción afectiva, que finalmente acaba por destruirlo todo. Pero se requiere de un gran coraje para hacerlo, por tanto, toma conciencia de tu grado de adicción y apego, y por favor, haz algo constructivo con ella.

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