jueves, 15 de julio de 2010

A mí me interesa tanto darte que no me importa que haces tú....

Realmente me sorprende como algunos hombres o mujeres son capaces de dar tanto amor a su pareja, y tan poco amor a sí mismos. Cómo puedo querer más la vida de una persona, llamada pareja, que la mía propia. Parece que la cultura, la vida, el amor y la carencia nos llevan a estimar más la vida de los demás, ahora, llamada pareja, que la propia. 
Por la pareja nos disponemos a sufrir, a  amar y hasta matarnos, también estamos dispuestos a ceder a resignarnos y a tolerar lo que sea, con tal de contar con ese amor distante, indiferente, que nos abandona y al mismo tiempo nos traiciona, pero nada importa en términos del amor.
La relación de pareja se necesita construir, amar, aprovechar los detalles, estar en contacto con el otro y amar su imperfección, para entonces, tolerar la nuestra.
Cuando somos inflexibles en la relación con los demás, pero sobre todo, en pareja, tengo tener bien claro que quiero recibir y qué estoy dispuesto a dar, de lo contrario, estoy lleno de resentimientos y de dolor.
Siempre existe un cobro frente a lo que te doy y no recibo...
Es decir, te doy tanto, que espero recibir en la misma proporción y cuando esto no sucede, entonces, me resiento, me lleno de dolor, también de agresión y te cobro cada circunstancia por los medios que sean.
Amar demasiado es no poner límites a mi amor, a mi relación y a mi persona. ¨Pierdo mi identidad, mis gustos, mis disgustos y estoy llena de rencor.
Mejor escríbanos, es Cecreto contamos con todo sobre la vida en pareja, relaciones padres e hijos y comunidades educativas, escríbenos, siempre nos da gusto saber de tí.
Mi misión es la calidad de vida emocional...
Ana Giorgana

Suscríbete a nuestro boeltín

foxyform