miércoles, 11 de enero de 2012

No matarás tus sueños por los de tu pareja...

El octavo mandamiento de la vida en pareja...

Siendo honestos, a cuántas cosas, situaciones, amistades, fiestas, estudios, parientes, has tenido que renunciar por vivir con una pareja, que no quiere, no puede o no le interesa aquello que de verdad de te mueve y te conmueve.

Todos los seres humanos, en un momento de nuestra vida, hemos soñado con realiza algo, no sé hasta pintar una pared es importante.  No importa cuál sea tu ilusión, lo más significativo y apremiante es que es tuya y de nadie más.

Cuántas veces te has quedado esperando a que tu pareja te quiera acompañar a algún lugar y no va.  

Cuántos momentos has tenido que decir no gracias, a un compromiso que tu querías, pero que tu pareja no tiene ganas de ir.  A cuántas películas no has asistido porque tu pareja no le gusta el cine, y a ti, te fascina.  Cuántas piezas te has quedado sin bailar, aunque te brinquen los pies, porque a tu pareja no le encanta o no se la eso de bailar.  Además de que no entiende tu ritmo.

Los sueños, las metas, la motivación, los logros y el éxito en la vida, son uno de los sentidos más apremiantes en la vida afectiva de un ser humano.  Recuerda cómo te has sentido cada vez que realizas algo que has deseado con gran intensidad.  Ya lo tienes, pues, entonces, cómo le haces para vivir con una pareja que quiere que no tengas sueños más que los suyos.

Por supuesto que uno de los objetivos de la vida en pareja es complementarnos para que cada uno realice sus sueños, y al mismo tiempo, se vivan ilusiones, proyectos y metas en común.  Pero cuando no hay proyecto personal, tampoco hay vida de pareja saludable.

Tal vez, estés viviendo en la resignación, ya para qué, no puedo cambiar nada, ni modo, es mi cruz, así me tocó vivir, ya no se puede hacer nada.  En fin, es cómo vivir al lado de una condición de víctima, lleno de miedos y de temores.  Además de culpar a la pareja por lo que nosotros no estamos dispuestos a arriesgar.

Por supuesto, que tratar de alcanzar metas, sueños y objetivos es vivir con un poco de riesgo en la vida. El primer gran riesgo es el fracaso.  Mediante los diversos fracasos vamos aprendiendo cómo no se hacen las cosas para llegar a realizarlas mejor.  También con la pareja nos pasa lo mismo, frente a cada relación que no nos sale bien, o nos frustra, nos quita el aliento, nos deja llenos de dolor y de angustia.  Necesitamos aprender, qué es lo que estamos haciendo nosotros, que siempre encontramos parejas con un perfil explotador, abusivo, competitivo, o tal vez, hemos dado al clavo y hemos logrado consolidar una pareja  funcional.

Pero sólo mediante el hacer podemos saber los cómos. No renuncies, siempre hay un camino para lo que necesitas, pero depende ti, no de tu pareja.

Vale la pena reflexionar en este punto de la pareja…En nuestro boletín puede descargar completo, el libro: Los Diez Mandamientos de la vida en pareja.

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