miércoles, 8 de febrero de 2012

Aunque lo intente no puedo olvidarte...

Historias Reales de Personas Reales...


Silvina no puede ocuparse de otra cosa en su vida, más que darse cuenta que no puede olvidar a Serafín.
No es que fuera un amor maravilloso, simplemente ella no puede mirar para ninguna parte más que para su sensación de vacío y ausencia que la despedida con Serafín le dejó.

Silvina es una mujer inteligente, exitosa, llena de encantos pero su afectividad es adictiva: se pega o se apega a relaciones sin razón, un amor idealizado que ya no está pero que ella ama profundamente. Si bien esa relación fue intensa y duró años. Bastantes años de casada con altibajos. Pero hoy, ella siente que lo amaba en verdad.

Nunca en su vida pensó que esa relación terminaría. La vivía como un proyecto de vida como un sentido de pertenencia y en realidad fue una buena relación en muchos sentidos y en esos momentos y espacios ella lo sigue amando.

Extraña su compañía, sus palabras, su entretenimiento y la sensación de viveza que le daba a su existencia. Por supuesto, que Silvina estaba casada con un hombre con marcados rasgos narcisistas. Lo dejó por dignidad, por amor propio pero también es cierto, que esa relación tuvo mucho de rescatable y de amor de ambos.

Después de algunos años esa relación se volvió insostenible, disfuncional, alcohol de por medio y ella tuvo la gran valentía de abandonar la relación y clarificar su vida para brillar con vida propia, sus logros están a la vista,  pero en el fondo de su corazón añora aquella vida de amor y seguridad que le brindaba el matrimonio.

Silvina necesita cerrar ese ciclo de su vida. transitar por un proceso de duelo y de pérdida y emprender un camino de autodescubrimiento personal, pero nadie puede llevarlo a cabo más que Silvina misma.

Y también requiere comprender cuáles son los vaivenes de los amores narcisistas.

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Ana Giorgana
www.cecreto.com

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