viernes, 20 de abril de 2012

El miedo al cambio


¿Por qué nos pasamos la vida en las mismas condiciones emocionales sí 
supuestamente no queremos y no deseamos vivir así?

¿Por qué no tomamos acciones diferentes para reencontrarnos con nosotros mismos y con la realidad de nuestra vida?
¿Por qué limitamos nuestro crecimiento a pesar de que sabemos que algo no nos conviene?
Porque tenemos un gran miedo al cambio. A qué las condiciones de nuestra vida se tornen diferentes pese a que lo deseamos con toda el alma.
Así pasa un año, dos o tres y seguimos con esa pareja, con ese temor, con ese estrés y con esas vivencias cargadas de dolor y frustración. No nos atrevemos a vivir la propia vida porque estamos aferrados a una esperanza: quizá mañana todo sea diferente.
Es en fin una esperanza de amor frustrado y lleno de vaivenes, de laberintos y de sinsabores, pero nos hemos acostumbrado a vivir con ellos.
Tenemos que aprender a cerrar ciclos y círculos en la vida aunque nos duela, aunque nos cueste, aunque estemos llenos de miedo, de ira, de culpa y de dolor.
Requerimos repensar la propia existencia bajo los lentes del bienestar y no del sufrimiento. Sí el cambio genera miedo un gran terror se apodera de nuestra vida y de nosotros mismos. 
Ana Giorgana

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