sábado, 21 de septiembre de 2013

Tengo diez años de casada...

Historias Reales de Parejas Reales...

Tengo diez años de casada y dos hijos pequeños. Rafael mi esposo desde hace tiempo que está lejano y distante. Él dice que no tiene nada. lo único que le interesa es estar pegado en la computadora todas las noches y se acuesta hasta muy tarde, según él trabajando. Pero yo presiento que tiene una amante o una virtural.

No deja que nadie vea su teléfono. Lo cuida sumamente. Cuando llego a donde está "trabajando" en su computadora la cierra inmediatamente. Yo me siento muy insegura, ya no tenemos ningún contacto sexual desde hace años. Y ahora, encima está entretenido con las redes sociales.

Sigue siendo amable. Con los niños es muy buen papá. Entre nosotros no hay pleitos solo distancias. No existe mas que cordialidad, pero eso a mi no me sirve, no me llena. Vivo haciendo mil preguntas, pero no encuentro las respuestas.

Ahora me doy cuenta que la relación de pareja es una forma de conveniencia social.
También que el matrimonio es un contrato.
El amor puede o no estar en la misma intensidad.
Pero en esto diez años de casada también he aprendido que la vida se vive una vez.
Ahora, estoy dispuesta a no tener más una relación distante y mediocre.
Sin embargo, tengo miedo y no se si dar el paso de la separación.

Existen muchos factores: los hijos, la economía, una vida compartida, en fin, una serie de compromisos, pero el tener una vida afectiva tan poco motivante me ha provocado depresión, tristeza, enojo, sentimientos de rechazo.

Yo sufro y él continúa su vida como si nada, parece que no se inmuta ante mis reclamos, mi necesidad de hablar, mis formas de querer entablar una mejor comunicación. Él continúa haciendo lo mismo cada día y parece haber una gran indiferencia frente a lo que le pido.

Al final no le interesa la relación ni reconstruirla.

Pero entiendo también que Yo merezco una vida de mayor dignidad emocional.

Cuando comprendí a través del libro de Cómo Recuperar la Confianza en el amor, que requiero contar con un proyecto de vida personal, mi vida dio un giro importante. Ahora vivo la vida de acuerdo a mis intereses y mis compromisos con mi propia vida, por supuesto, que en ella, están incluidos mis hijos.

Él se ha quedado en el mismo lugar, sigue chateando todas las noches, evadiendo la relación, pero Yo ya no soy la misma, ahora si me siento más segura para tomar decisiones desde lo que me conviene y no desde la culpa.

A qué le lloramos cuando una relación se termina

Ana Giorgana
www.cecreto.com

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