Ana Giorgana

miércoles, 30 de julio de 2014

Yo soy la esposa, así que no me importan sus infidelidades...

Historias Reales de Personas Reales...

Yo soy la esposa y no voy a dejarle el campo libre a otra.
Yo soy la esposa y aunque él es infiel, no me voy a divorciar.
Yo soy la esposa y tenemos una vida compartida.
Yo soy la esposa y hace muchos años decidí que mi matrimonio era para siempre.
Yo soy la esposa y por eso aunque sea infiel no me voy a separar.
Yo soy la esposa y aunque se que tiene otra mujer en su vida, los hombres son así.
Yo soy la esposa y estaré aquí en mi casa toda la vida.
Yo soy la esposa y nuestra vida juntos es nuestra.
Yo soy la esposa y tengo hijos, así que no estoy dispuesta a renunciar a esa categoría.
Yo soy la esposa para siempre.
Yo soy la esposa.
Una gran verdad Teresa es la esposa.
También es quién sostiene la relación.
Teresa está con un hombre que le es infiel y así lo ha aceptado.
Teresa es la esposa que se siente en el fondo abandonada y frustrada.
Teresa es la esposa de un hombre que se ausenta días y noches.
Teresa es la esposa para los compromisos sociales.
Teresa es la esposa para comer los domingos.
Teresa es la esposa frente a la familia y los suegros.

Ella lo sabe y no desea terminar con esa situación.
Lo único que le molesta es que él se halla cada vez más ausente física y emocionalmente.
Él, a decir de Teresa es un caballero.
La trata muy bien.
No le falta nada.
Tienen una relación cordial.

En el fondo de su alma ella sufre y no puede seguirse engañando.
Está dispuesta a sumir sus angustias y tristezas.
Y, es correcto, nadie puede decir que sea una mala decisión.
Ella elige algo esa circunstancia para su vida.

La única pregunta es:
¿Por qué Teresa busca una sesión de terapia de pareja sí está muy conforme con su condición?

Y, cada día y en cada momento repite esta frase: Yo soy la esposa y estaré en ese papel para siempre.

La realidad es que Teresa tiene miedo de vivir fuera de ese papel y ese rol.
Le teme a la soledad.
No quiere estar sin su hombre imaginario.

Teresa muestra una gran dependencia emocional y por ello sigue ahí.
No está mal, pero entonces, que no sufra por las consecuencias de su propia decisión.
Aceptar lo que elige es su trabajo de vida.

Cómo superar la dependencia emocional, un libro de Ana E Giorgana que te impactará por su sencillez.

Ana E Giorgana
www.cecreto.com