Ana Giorgana

martes, 14 de julio de 2015

Mi pareja decide todo por mí...

Historias Reales de Parejas Reales...
Ana E. Giorgana
www.cecreto.com
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Desde que nos casamos todo parecía un sueño. Mario, mi pareja siempre fue muy complaciente con todo mis deseos. Parecía que había yo encontrado a la pareja perfecta: solidaria, entregado, atento y lleno de cualidades.

Con el correr del tiempo, empecé a sentir una gran insatisfacción y enojo. Parecía que Mario era complaciente conmigo, pero en el fondo, el tomaba todas las decisiones. En realidad, era muy amable, me decía a todo que sí, pero en la realidad, todo se hacía como el decía.

Yo decía verde y él siempre decía rojo. Pacientemente, y en pocas palabras me hacía ver porque el verde no era lo mejor. Por tanto, yo cedía y decía, bueno está bien rojo. Para las decisiones menores no tenía el menor problema en ceder mis gustos, mis deseos y mis opiniones.

Con el tiempo me fui dando cuenta que en lugar de sentirme reconocida, por el contrario, me sentía anulada, no escuchada, no tomada en cuenta y llena de resentimiento frente a tanta explicación y palabrería.

Mi vida se volvió en silencio. No decía nada. Permitía que él tomara todas las decisiones, pues a cada opinión siempre había una objeción.  Vivía enojada. Todo para no crear conflictos. Con tal de no tener problemas vivíamos sin vivir.

El problema más grave fue cuando decidí que quería volver a estudiar. No tenemos hijos. Así que trabajo por las mañanas en un negocio y puedo dedicar tiempo a estudiar.  Mario, me dio todas las razones por las cuáles sería mejor que no tomara esa responsabilidad. También me dijo que ya no estaría tan disponible para él. He de decir, que Mario trabaja todo el día y regresa tarde por la noche.

Mario montó en cólera ante mi decisión de estudiar. No me habló durante días. Yo dude por momentos en sí mi decisión era o no la correcta. Una vez pasado el estallido, Mario decidió que me ayudaría a elegir la mejor opción, para que por lo menos, mi decisión estuviera bien enfocada.

Esta situación me hizo reflexionar seriamente en nuestra relación. Mario quería, ahora, tomar la decisión de que horario tomar, cuál escuela elegir, y además. que me convenía estudiar. Este hecho fue la gota que derramó el vaso.

Entonces, puede observar en retrospectiva como Mario era un hombre controlador y lleno de inseguridades. Entonces, compré un libro: Me enamoré de un Imbécil y ahora qué hago, en él la autora habla sobre los amores controlados.

Gracias al internet pude dar con la autora del libro y decidí tomar terapia por internet. Pude comprender por qué me sentía de esa manera: gris, apagada, desdibujada y llena de dolor. Anulada. Pero sobre, todo "darme cuenta que era Yo quién se había traicionado en su estima personal"

Por momentos pensé que sin Mario mi vida sería triste para siempre, por lo tanto, con tal de conservarlo, decidí mejor callar que expresarme y defender mis puntos de vista.

En el transcurso de la terapia en línea hubo muchos conflictos con Mario. Finalmente, entré a estudiar, elegí la escuela que yo deseaba, el horario que más me convenía a mí, y lo que yo deseaba realizar.

Recuperé mi autoestima, mi poder de decisión. Mario también ha tenido grandes cambios. Ahora es más respetuoso y valora lo que hago. Aunque de pronto quiere seguir controlando ahora estoy más pendiente de que podamos dialogar y llegar a mejor acuerdos dentro de nuestra relación de pareja.