Ana Giorgana

lunes, 30 de mayo de 2011

Yo quería un matrimonio para toda la vida...

Historias reales de personas reales...
Cada día llegan a mi consulta, a mis mails y a mis contactos de las redes sociales un sinfín de historias que contar...
Poco a poco les voy dando forma a cada una de ellas. Todas son importantes.
Sin embargo, en esta ocasión la historia de Emilia me llena de compasión y de ternura.
Fue educada para vivir un amor y un matrimonio para toda la vida. Sus papás, sus hermanas y hermanos lo habían logrado. Ella tenía que hacerlo, pero la relación con Pepe no fue exactamente y a pie juntillas lo que se esperaba de ella.
PP un hombre singular. Lleno de encantos pero un irresponsable en su vida de pareja y familiar.
Emilia proviene de una familia tradicional, es decir:
- todos se juntan para comer.
- los cumpleaños son importantes.
- todo acontecimiento familiar es importante.

Pero pp viene de una familia lejana. No se hablan ni el día de su cumpleaños y ella sufre y deteriora su vida por que considera que PP es muy frio.
Solo necesitamos mirar quién es nuestra pareja.
Creemos que todos viven la vida de acuerdo a nuestro esquema de vida y de familia.
Y ese, es un craso error.
Primero observemos, siempre hay señales, y luego tenemos que decidir, sí esa pareja nos conviene o no de acuerdo a nuestros valores, gustos, preferencias, modos de ver la vida, etecétera.
No le pidamos tanto al amor...
Seamos conscientes que cada persona tiene su única forma de percibir el mundo y esa es la correcta.
Gracias por leerme, mi misión es la calidad de vida emocional y su impacto en lo social.
Pero un matrimonio para toda la vida es una responsabilidad que tenemos que trabajar en el día a día y para toda la vida.
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