Ana Giorgana

miércoles, 12 de octubre de 2011

Cuando Nos Sentimos Muy Solos Aún Cuando Tengamos Pareja

Autor: Ana Giorgana

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Una de las condiciones más difíciles de tolerar es el sentimiento de contar con una pareja y al mismo tiempo experimentar soledad.  Tener la necesidad de estar solos es una situación natural en la vida humana.  Por ratos ansiamos contar con momentos de intimidad con nosotros mismos.

En un mundo como es el de hoy, plagado de ruidos, contaminación visual y auditiva, es difícil encontrar tiempos de silencio y soledad.  Es imprescindible entonces, aislarse para entrar en calma y en comunión con uno mismo.  Por supuesto que es sano renovarse en estos ratitos de estar a solas.

Sin embargo, cuando tenemos una pareja a la que amamos tanto… pero que al mismo tiempo nos sentimos solos, sin apoyo, fuera de su compañía y de su disposición afectiva, entonces ese sentimiento de soledad nos carcome, puesto que una parte de nosotros mismos clama por vivir acompañados, mirados, atendidos, queridos y apreciados por nuestra media naranja.

Vivir de a dos es una experiencia que complementa el sentido mismo de nuestra existencia, es la posibilidad de dar un propósito a la existencia e incluso, hasta trascender en la especie, sí es que hemos decidido tener hijos. Pero cuando esta experiencia de pareja, lejos de complementarme me lleva una y otra vez al sufrimiento de soledad, es una llamada de atención para redefinir el rumbo de la relación.

Cuando una de los integrantes de la pareja o ambos se encuentran experimentando esta sensación seguramente se encuentran en un lugar dentro de su relación, en el que más que la expresión del amor, se viven condiciones de indiferencia, hostilidades, resentimientos no hablados, luchas de poder, falta de interés en la vida de la pareja, o en los intereses de alguna de los integrantes de la misma.

Es sentir la angustia misma de contar con alguien y al mismo tiempo no tenerlo, tan ausente afectivamente hablando.  Mis temas de conversación ya no le interesan, cuando hablamos de planes en común, nos topamos con el muro del silencio, o del en este momento tenemos que hablar de eso?  en un tono, por supuesto de molestia.

No atinamos a darle el nombre exacto a nuestra relación de pareja, vivimos confundidos y esperando que tal vez, mañana o al ratito, todo sea distinto. Pero no, la sensación de no contar con la persona que más queremos en nuestra vida, aquel o aquella que hemos elegido para que sea nuestro compañero de vida, no está disponible para nosotros emocionalmente  hablando, es una condición desgarradora, desalentadora y por momentos, tocamos el sentimiento del desamor, de la frialdad y de la soledad.



Independientemente de la razones, una relación paralela, un desencuentro de personalidades, un no tolerar a la familia del otro, problemas en el trabajo, riñas con la familia extensiva, la muerte o enfermedad de un familiar, más allá de sentirnos solidarios, nos sentimos abandonados, dejados a la deriva. Además sin una explicación razonable para ello. Las circunstancias pueden ser variadas y con una infinita cantidad de posibilidades, pero mientras estamos ahí, en ese lugar de la del retraimiento, en esa posición de alejamiento, la razón no alcanza para expresar nuestro sentir.

Cuando alguno de los integrantes de la pareja, decide ya no estar con la pareja, sea consciente o inconscientemente, deja al otro en un estado de vulnerabilidad tal, que no se acierta a comprender y las preguntas surgen en aquél que está aún involucrado en la relación:
Seré Yo ?

Tal vez no estoy comprendiendo lo que está pasando?
Es que pobre, tiene tantos problemas, en su vida, en su trabajo, con su familia.

Negamos los hechos y las acciones, la realidad es que en ese momento de la relación nos sentimos solos, defraudados, tristes, y confundidos, pero sobre todo, solos.

Desde mi punto de vista, las respuestas no están en otro lado, se encuentra en el fondo mismo de nuestros sentimientos y situaciones,antes de intepelar al otro, argumentemos con nosotros mismos:
Será él o ella quienes tienen un problema ahora, y como su circunstancia de vida laboral, familiar o social me afecta?

Es que con este sentimiento de abandono y soledad cómo puedo sortearlo, me corresponde a mí, o será que mi pareja ya no tiene interés en mí ?

Cómo yo me estoy sintiendo en esta relación, defraudada, triste o confundido por que no hay respuesta a mi vida personal y de mi existencia?

Estoy yo a gusto en esta relación ?
Realmente es lo que yo quiero y necesito ?
La distancia emocional del otro me ayuda, me enoja o me irrita?

Para qué quiero yo vivir una relación con estas condiciones específicas?
En lo general le dejamos al otro la responsabilidad y lo acusamos con preguntas que necesitamos que responda en palabras, pero que sus acciones nos hablan de lo contrario.

Y soltamos muchas frases como:
Todavía me quieres ?,  Y cuál creen que es la respuesta, pues sí, de manera que no hagamos  preguntas obvias, que generalmente dan respuestas previsibles.

El paradigma de la pareja ha cambiado y está cambiando cada día más, quieres que algo suceda en tu relación, dilo, exponlo y acláralo, define específicamente qué quieres, qué necesitas y cómo puede lograrse en ese mundo de a dos.

Pero nos mostramos temerosos frente al hecho de hacernos cargo de nosotros mismos, seguimos creyendo que el otro nos va a adivinar, a complementar, a completar, que todo el tiempo será nuestra compañía y comprensión.

La realidad es que mientras yo, hombre o mujer no esté completo, estaré  sujeto a que el otro, la pareja le apareje de lo que carece, lo cuál sólo es una fantasía… el otro es el otro y sólo puede darme lo que me puede dar…lo demás me toca a mí, me guste o no, lo acepte o lo rechaze…

Para encontrarme con una pareja de calidad, primero tengo que ser una persona de se acepta como es, con toda su humanidad, con sus complejos, temores, tristezas, alegrías y desencantos y tristezas.

De no ser así, seguiremos viviendo muchas soledades en pareja, lo más importante es:
Qué quiero Yo?
Cómo necesito ser amado Yo?
De qué manera yo quiero vivir mi vid en pareja?
Cómo quiero que el otro me responda?
Y cómo quiero yo amar a mi pareja?
Cómo puedo responder a mi pareja para que comprenda que lo amo?
Cómo necesita mi pareja ser amada?

Y  si puedo dar respuestas a estas interrogantes, quizá puedo construir una relación mejor, no sólo en el amor, sino en las condiciones de ese amor que mi pareja dice tenerme y que yo digo tenerle.

No es necesario contar con respuestas correctas, cada uno en su individualidad las reconoce, las acepta o no, pero es evidente que si yo no planteo las preguntas desde mi, mis relaciones de pareja, estarán cada día más empañadas en la vida en soledad.

Igualmente importante, qué mi pareja sí es capaz de darme y qué no, y desde ahí redimensionar nuestras posiciones, qué si soy capaz de darle a mi pareja y qué no estoy dispueto...

Yo comprendo que mis comentarios por momentos son demasiado realistas, pero no hay remedio, la realidad, es la realidad, y no es verdad que el amor todo lo cura, desde mi punto de vista, si logramos tener acuerdos y nos funcionan, más allá de lo que los demás crean o piensen…Eso y sólo eso es lo adecuado para mí, para mi pareja y para mi familia….

De lo contrario seguiré viviendo un sentimiento de soledad.
Gracias por leerme, mi misión e intención es la calidad de vida emocional…

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