Ana Giorgana

domingo, 16 de octubre de 2011

El mito de la media naranja..

Autor: 

Ana Giorgana

Es un gran mito sobre las relaciones en pareja. Vamos por la vida buscando a nuestra media naranja, pero tal vez, nosotros no somos naranjas sino toronjas o limones. Entonces, ¿por qué empeñarnos en buscar a nuestra otra mitad?

En la vida de pareja no hay mitades, sino personas individuales y completas, pero la realidad es que esa creencia se encuentra enraizada en un anhelo infantil, dependiente y totalmente plagado de una serie de expectativas que la pareja tiene que cumplir.

Cómo andamos en busca de la media naranja y nosotros ni cítricos somos, pues siempre andamos en problemas. Estamos viendo solo una parte de la realidad. Un mito nos orienta más hacia el sufrimiento que hacia una realidad. La pareja es un complemento de la vida humana, es esencial, a través de ella trascendemos, nos amamos, nos entregamos, nos juntamos y nos amamos, y además, vivimos y nos acompañamos en común.

Sin embargo, cuando estamos pensando que la pareja es aquella que nos va a completar como un fruto, quiere decir, que nos sentimos incompletos en la vida. De tal manera que nos sentimos frustrados, decepcionados y llenos de ira y sufrimiento cuando nuestra pareja no logra embonar con TODOS NUESTROS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS Y ANHELOS. También puede suceder lo contrario, cuando yo no logro embonar con esa pareja…

Entonces, empezamos un proceso de callar, de ceder, de permitir, de desdibujarnos. Nos volvemos "como si fuéramos" medias naranjas. Nos convertimos en lo que no somos pero sí nos volvemos como nuestra pareja necesita que seamos. Así vamos por la vida en pareja tratando de ser lo que no somos, teniendo un color que no es  el nuestro, tratando de ser frutas cuando somos humanos.

Los seres humanos no somos una naranja y ya, por el contrario, somos seres que todos los días estamos creciendo y desarrollando nuestra vida, pero vivir la vida como media naranja, es estar con la mitad de la vida, la mitad del amor, la mitad de la alegría, el problema se inicia cuando por las razones que sean, una de las mitades, se empieza a pudrir.

Eso quiere decir que me va a infectar de lo mismo. Es decir, si vivo con la infección de la violencia tarde que temprano como soy la mitad me va a llegar, sí mi otra mitad está enfermo de celos, por supuesto, que va a llegar a mi vida con suspicacias y vejaciones.  Sí mi otra mitad no puede dejar de ser infiel, entonces, muy pronto voy a vivir con esa mitad de sentirme excluido y abandonado.

Te das cuenta de las implicaciones que tiene estar al lado de una pareja a la que se le considera : La media naranja?

Somos personas individuales y esa es nuestra riqueza, por tanto, aporta no tu 50% sino tu 100% a tu relación y seguramente vas a poder vivir un vínculo más satisfactorio.

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