Ana Giorgana

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El amor no tiene por qué doler...

En cierto sentido la cultura del sufrimiento alienta a los amores llenos de dolor, de pasión y de sufrimiento. Basta con ver los programas de televisión y la vida de los famosos en el cine, todo es sufrimiento, problemas para consolidar una pareja, violencia y agresiones.

Todas las personas que llegan a la consulta se duelen y conduelen por su desgraciado amor. 

Lamentablemente no se dan cuenta que ellas también participan y ponen el acento en relaciones conflictivas y abusivas. "Creen y esperan que su pareja cambie, y según dicen, entonces serían felices y no tendrían problemas"

El primer punto es que no logran mirarse a sí mismas y darse cuenta en dónde se encuentran sus carencias, sus exigencias, sus modos de amar y de depender. No reflexionan acerca de sus actos, de su vida, de sus dolencias, por el contrario, son reactivas y apuestan su vida emocional, física y espiritual al comportamiento de su pareja.

Existe como en el ciclo de la violencia, un ciclo del dolor que se encuentra emparejado a la mismas condiciones de sufrimiento. El ciclo del dolor se instaura en parejas que no logran resolver sus conflictos y que se ven a sí mismas como una extensión de la relación de pareja. Por tanto, como se encuentran ligadas por hilos invisibles a sus parejas, todo lo que suceda en la vida de las mismas las afecta y las puede llevar incluso al suicidio.

El ciclo del dolor se va instaurando poco a poco en la vida en pareja. Las agresiones, descalificaciones o indiferencias empiezan a subir de tono en el día a día. A medida que la intimidad se hace más intensa, también parece que el ciclo del dolor es un encuentro en este aspecto de la pareja.

Los ciclos dolorosos cuando se instalan es difícil pararlos, algunas parejas de acuerdo a su madurez, logran comprenderlo y estar alertas y asumirlo y afrontarlo. Otras por el contrario, se quedan detenidas ahí y no pueden dar un brinco para comprender, reaccionan, se asustan y cuando se dan cuenta ya están otra vez, en el dolor, en la agresión, en la humillación y en el desencuentro.

Estos vínculos dolorosos requieren de una intervención de un especialista, las señales siempre existieron desde el noviazgo, pero en aras del amor y del enamoramiento no se le dieron la justa dimensión. Por el contrario, se disculpaba el comportamiento del otro. Se justificaba su violencia, se le veía como una persona que necesita cariño y entonces, más se le daba la comprensión y el aprecio, y entonces, relaciones más abusivas.

Por tanto el ciclo del dolor en la pareja se instaura y tiene fases:
1.- una tensa calma ronda la relación.
2.- Se inician las críticas verbales, humillaciones.
3.- Explosión de la agresión: gritos, pleitos, golpes, moretones y el alama desgarrada.
4.- Disculpas: "no volverá a ocurrir, perdóname".
5.- Para regresar a la tensa calma y de nuevo se inicia el ciclo.

Por supuesto que son relaciones disfuncionales, abusivas en el sentido físico, económico, sexual y social. Si te encuentras en una relación de esta naturaleza consulta un especialista, infórmate sobre el tema, acude a talleres. No postergues más tu recuperación ya sea que decidas seguir con tu pareja o no.

En Cecreto contamos con todo tipo de recursos para que comprendas la experiencia de vida en relaciones de esta naturaleza.

Gracias por leerme, mi misión es la calidad de vida emocional y su impacto en lo social.