sábado, 7 de abril de 2012

Me abandonó: se fue

El abandono es una de las sensaciones más perturbadoras que se viven en cualquier vínculo significativo.
Sin embargo, en la vida en pareja deja estragos importantes en la existencia, en la autoestima y en la forma de construir el día a día.
Las personas que sienten que por alguna razón han vivido un abandono: las parejas dejaron de amarlas, se vivió una infidelidad o bien la pareja nos cortó y se fue para siempre.
Nadie está obligado a querer a nadie y a permanecer a su lado por tiempo indefinido. Pero eso no obsta para que esta condición se viva de una manera tranquila. Por el contrario, el abandono está en relación directa con el hecho sino en la manera como lo experimentamos.

Así dentro de esta línea estamos ciertos que cuando una persona dice: “me abandonó” habla desde una postura infantil en la que pareciera que todas las decisiones acerca de sí mismas las ha tomado su pareja.
Estamos ciertos que si el otro, nuestro gran amor decide dejar la relación, irse, abandonar está en todo su derecho, pero también es una realidad que nosotros hemos participado en esa relación con el otro cincuenta por ciento del mismo abandono.
Dejar de responsabilizar a la pareja por el mal trecho que estamos viviendo es una realidad, por tanto, nosotros tenemos que tomar la esencia de lo que nos corresponde en nuestra forma de vida.
El abandono no solo tiene que ver con el ahora de lo que experimentamos en la ruptura con la pareja sino que también está en relación directa con nuestra historia de vida con las personas significativas de la infancia y con la forma cómo lo hemos afrontado en otras épocas.
Las personas que padecen fuertes depresiones generalmente cuentan con una historia de abandonos reales o “fantaseados”.
Es decir, existen circunstancias infantiles en las que seguramente estuvimos expuestos a ciertos sufrimientos, nadie tiene una vida psicológica perfecta y si vivimos alguna forma abandono tenemos que asumirlo, superarlo y apropiarnos de ese evento en la realidad del hoy.
El abandono es uno de los grandes riesgos de la vida en pareja siendo un sentimiento que nos lleva a tocar la vulnerabilidad y el desamparo. Momentos de indefensión, de debilidad y de gran tristeza, pero nadie sabe a ciencia cierta lo que requerimos resolver:
Ana Giorgana

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