viernes, 29 de junio de 2012

Ya no lo admiro por tanto ya no lo quiero...

Historias Reales de Personas Reales...

María Ignacia considera que ya no puede seguir con Juan porque ya no lo admira.
Durante años fue una persona intachable para ella. Su comportamiento lo justificaba  todo. No había un "pero". Era el hombre perfecto.

Ella admiraba su valía, su entrega, su sed de triunfo, sus proyectos, su motivación, sus ganas de seguir adelante. Sus luchas y su esfuerzo. De pronto todo se vino abajo.

A raíz de ciertos problemas en el trabajo y personales, él cayó en un episodio depresivo. Dejó el interés de lado. Sus proyectos. Su vida. Su necesidad de logro. Y todo lo echo por la borda. La relación de pareja también.

Una infidelidad por acá. Descalabros económicos por allá y una vida sin sentido y sin seguro.

Ella se esforzaba titánicamente por enderezar el barco de la relación y apoyar la vida a la deriva de Juan.

Finalmente el abandonó la lucha y ella dejó de admirarle. Su admiración se fue por la borda de lo cotidiano.

La relación se distanció. Nada los une ahora. Lo quiere pero ya no lo admira. Él se esfuerza por regresar.

Pero ella ha perdido el brillo y el amor por él. Se siente confundida. Siente una gran anestesia. Su corazón le dice que le de otra oportunidad. Pero su alma y su existencia prefieren mantenerse alejada.

La admiración es un elemento importante en las relaciones de pareja, sin este ingrediente es difícil revivir una historia de amor.

¿Cómo amar a alguien que no es un punto de encuentro, de aprecio y de valor?

y es entonces el momento de recuperar la confianza en el amor de la vida, de la compañía, de la solidaridad, pero también de ver hacia adelante en la formación de este nuevo encuentro o bien del encuentro con la propia persona.

Quizá ellos están centrados en lo que fue y no en lo que pueden construir.

Pero para ello es necesario un buen camino de reflexión y de realidad.

Ana Giorgana
www.cecreto.com

Suscríbete a nuestro boeltín

foxyform