Ana Giorgana

lunes, 5 de enero de 2015

No le voy a perdonar su infidelidad con mi mejor amigo...

Historias Reales de Personas Reales...

Raúl es un empresario muy exitoso. Su vida entera es la familia y el trabajo. Por supuesto, que al tener una gran empresa, algunos días está fuera de casa.

Casandra su mujer vive rodeada de un gran confort pero es muy desdichada. Ella quiere que Raúl esté con ella más tiempo. Imposible, él trabaja demasiado. Viaja constantemente. Sus días y noches giran alrededor del trabajo. A su familia la ve solo los fines de semana. Para Raúl este tiempo es sagrado. No recibe llamadas. No se involucra en las cuestiones de la empresa y está todo él para su familia.


Sin embargo, desde hace tiempo que su relación con Casandra tiene descalabros. Ella todo el tiempo le reclama su no presencia entre semana. Los fines de semana solo discute con él porque le dedica más tiempo a los niños que a ella.


Es evidente, que siendo un hombre de negocios también tienen algunos compromisos los fines de semana con amigos de ella o de él. A Casandra le gusta la vida social. Está cansada no quiere más reuniones. Solo quisiera desparecer el mundo y que existieran Raúl y Ella.

Raúl está fastidiado de tanta demanda, enojos y conflictos de ella.
No importa lo que ella haga para él siempre todo está bien. Casandra, por el contrario, lo interpreta como una falta de interés de su parte.

Raúl llega a la consulta porque Casandra le ha hecho sentir que todo lo que hace afectivamente está mal. Nada es suficiente. No es el hombre que ella pensaba. No está dispuesta a seguir su vida con un hombre que trabaja tanto. En fin, su insatisfacción es muy grande.

Raúl, por su parte, piensa que ella exagera. El caso es que Casandra se ha involucrado en otra relación. Lleva dos años con esa situación, y recién, Raúl se ha enterado. Él ha estallado en cólera. Está molesto, irritable y se siente totalmente traicionado por el comportamiento de Casandra.

Ella lo culpa de la situación, le dice que es el responsable de su infidelidad.
Ella no asume, bajo ninguna circunstancia, su responsabilidad en el asunto.

Para Raúl es el punto final. No piensa perdonar su infidelidad.
Y, mucho menos, porque la infidelidad de su mujer es con un gran amigo suyo.

Ambos le han traicionado, a decir de Raúl.  La infidelidad y la herida de traición.

Llega a la consulta para aclarar sus ideas. Sus sentimientos se encuentran revueltos y su mundo se ha derrumbado.

No puede creer lo que ha sucedido: su mujer y su amigo le han jugado una mala pasada.

Ella implora perdón.
Él como un hombre de una pieza, no puede tolerar ese tipo de comportamientos en su mujer y su amigo.
Está desolado.

Casandra es una buena madre, a secas, argumenta Raúl.
Es una mujer que solo está centrada en sí misma.
No le interesa más que su vida, sus relaciones y una vida superficial.

Después de diez años de casado viene a darse cuenta de la mujer con la que se ha casado: egoísta, superficial, centrada en su cuerpo, sus dietas, su entrenamiento y la vida social.

Si bien, los niños se llevan bien con ella, tampoco es una madre amorosa. Está pendiente de ellos, es una buena ama de casa, pero nada más.

Ahora Raúl ha tomado la decisión del divorcio.
No hay marcha atrás.
Piensa quedarse con lo niños y dejar que ella viva su historia de amor.
Él está dispuesto a dejar de trabajar tanto y estar más tiempo con los hijos.

Casandra se resiste, ella quiere quedarse con los hijos. Él está tan molesto que no está de acuerdo. Y, aquí viene el conflicto más fuerte.  Ella desea que él le siga manteniendo sus gustos y lujos. Por tanto, Raúl monta en cólera.

Finalmente Raúl pidió el divorcio y los niños están al cuidado de ella.
Él sigue manteniendo a la familia.
Pero ella, está molesta porque él no le da nada, ni un centavo para ella.

Él manda el super y todo lo que se requiere para la semana en cuanto a la comida de sus hijos.
Él manda al chofer para que los lleve y los traiga de la escuela, así mismo, para que los lleve a sus actividades por la tarde.
Él paga todos los servicios de la casa.
Le canceló todos los accesos a las cuentas y las tarjetas de crédito.

Casandra está realmente entre la espada y la pared. En realidad, no les falta nada. Solo que ella no cuenta con un centavo, para ir a tomar ni un café. Y, ese, es un gran problema entre ellos. Ella exige. Él dice que su obligación es con lo niños, no con ella.

Los fines de semana, él manda recoger a lo niños y se hace cargo de ellos.
Sin embargo, Raúl, en el fondo se encuentra lleno de dudas, de tristeza y de temor.
Sabe que es mejor así.
Sin embargo, continúa en tratamiento para superar la infidelidad de Casandra.

Y requiere de estar muy atento en sus emociones para poder superar su desconfianza. De ahí, que ha buscado una terapia para superar la infidelidad.

Raúl y yo hemos trabajado sobre la herida de traición así como de cerrar ciclos y cerrar su duelo, que en estos momentos, es enorme.

También en mi libro sobre dependencia emocional y mujeres que hablan sobre sus hombres: Me enamoré de un Imbécil, y ahora qué hago hago hincapié sobre los diversos temas que las mujeres piensan de esos hombres y mujeres infieles.

Afortunadamente es un hombre de retos y disciplina y tiene muy claros sus valores y el tipo de vida que desea construir.

Lo más importante, a decir de Raúl, es que ha podido rescatar la relación con sus dos hijos porque Casandra estaba siempre celosa de ellos y de su atención. La relación con sus hijos ha sido el motivador más importante en el tratamiento de Raúl.

Siempre es importante contar con un motivador en momentos de quiebre en la vida.

Gracias.
Ana E. Giorgana
www.cecreto.com

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