jueves, 29 de enero de 2015

Sufrimiento por amor y relaciones de pareja


En mi consulta llegan una gran cantidad de parejas, sobre todo mujeres, que sufren irremediablemente por un mal amor. Es evidente que el sufrimiento se encuentra en su vida como una forma de identidad.
Pareciera que desean cambiar sus circunstancias, y al mismo tiempo, no hacer nada para que ello ocurra. Esperan pacientemente que sus parejas cambien su comportamiento para pasarla, al menos mejor en la vida.

Como primer punto es necesario, ante cualquier criterio de evaluación, dedicar un tiempo a reflexionar sobre ciertas cuestiones puntuales:
-          Familia en la que se vive.
-          Modelos de Amor.
-          Roles de Género aprendidos.
-          Condiciones y experiencias de vida.
No existen curas mágicas, a mí me encantaría que así fuera, pero no es del todo posible.
¿Por qué unas mujeres sufren tanto por el amor?
¿Por qué otras, bajo circunstancias similares la libran mejor en sus relaciones de pareja?
¿Qué es aquello que lleva a algunas mujeres a vivir con tal dolor en el amor?
Estas y muchas otras preguntas surgen cuando nos enfrentamos con este tipo de vínculos amorosos llenos de amor y de odio al mismo tiempo.
La respuesta no es sencilla ni única, existen formas de amar, de relacionarse, de aprendizaje, de vivir la vida y de percepción frente a las circunstancias que nos han tocado vivir.
Sin embargo, existen mujeres que una y otra vez vuelven a la misma situación como si no hubiera un aprendizaje de ellas mismas en su forma de relacionarse. A una gran cantidad de mujeres se les ha mostrado el camino de la dependencia emocional, no logran salir de ese círculo amoroso lleno de angustia, de desasosiego y de sufrimiento. Viven encadenadas a una relación de pareja, que por demás, está sujeta al fracaso, a la desilusión y al desamor por ellas mismas.
He escuchado historias sin fin de mujeres que viven tratando de cambiar las circunstancias. Hacen todo: se arreglan, hablan, van a cursos, leen libros de autoayuda, van y vienen. Pero en el fondo, su apuesta, es que ese hombre maravilloso que han elegido se convierta en el compañero ideal de sus vidas.
En mi libro me Enamoré de un Imbécil: ¡ Y, ahora qué hago?, editado por Edaf México hablo sobre este tipo de amores que viven alguna mujeres, dentro de esos amores se encuentran:
-          El amor asfixiante.
-          El amor de amalgama.
-          El amor infernal.
-          El amor violentado.
-          El amor codependiente.
Todos presentan un denominador común: ellas desean lo mejor pero acaban paralizadas frente a la realización de sus deseos y fantasías de amor romántico. Nada existe fuera de esa esfera. Sus miradas y visiones se estrechan y no logran mirar más allá desde una perspectiva existencial.
No se preguntan. No se cuestionan. No analizan. No reflexionan. Solo desean que la situación cambie y rápido. Renunciar es la forma más común de llegar a ello, renunciar a la propia identidad, a los propios gustos, a los sentimientos, acciones y dejar de lado, como siempre, su proyecto personal.
Y, retornan una vez más a sus amores fallidos tratando de encontrar una luz a sus temores, miedos y dependencias.
No existe otro camino, desde mi punto de vista: solo la revisión de la vida personal, la revisión de la historia de la pareja, la revisión de nuestras necesidades, deseos ocultos y de replantear la vida que queremos para nosotros y para nuestras familias.
En mi libro: Cómo Recuperar la Confianza en el amor, establezco los riesgos de la vida en pareja. Uno de ellos es no mirar la relación a largo plazo como un proyecto. Porque toda la relación de pareja requiere de un proyecto personal y de uno de pareja.
Dentro de otros muchos temas para generar una mejor convivencia en la pareja es necesario:
La  psicoterapia es una gran posibilidad para poder comprender estas diferencias.
Una gran cantidad de personas nos envían sus historias: Yo, quiero ser feliz con mi pareja

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