Ana Giorgana

sábado, 30 de julio de 2011

Pareja y sacrificio


Muchos de nosotros hemos crecido con la idea de que es mejor amar que ser amados. Sin embargo, cuando hablamos de las relaciones de pareja, pareciera que este concepto se acepta sin poner objeciones. Amamos más a nuestra pareja que a nosotros mismos. ¡Qué aberración!
Es innegable que las enseñanzas en la vida cultural son referentes al sacrificio, al dar, mucha gente va por la vida diciendo: " es mejor dar que recibir", pero eso, es sólo un discurso porque en el fondo de su corazón se encuentran resentidos, y siempre esperan recibir algo a cambio, por lo menos, agradecimiento o tal vez, admiración y reconocimiento.

La cultura del sacrificio y de la resignación nos ha orillado, a muchos, a vivir relaciones llenas de dolor, de frustración, de humillación y de indignación. Por supuesto, que la vida en pareja, incluye renuncias, aceptación, resolución de conflictos, compartir, ser solidarios, estar atentos de la pareja, cuidarla, quererla. También significa que no podemos sobrepasar nuestros propios límites en pos de una pareja o de otra persona. Nunca, ¡jamás!
Consagrar mis ilusiones e intereses para que una pareja las haga trizas, eso es sacrificio insano. Quitarte de tu proyecto de vida personal para dárselo a una pareja, que lejos de apoyar tus intereses te descalifica y te hace saber que no vas a prosperar, es una forma de vivir una vida para el otro.
Los sacrificios y la resignación de la propia estima y del valor personal no son transferibles, tampoco son negociables.  La cultura de la resignación nos lleva a conformarnos con vivir una vida mediocre y sin sentido.  Por supuesto, que la sociedad y la cultura han avalado esta manera de determinar los vínculos amorosos, también reforzados por la religión.  Estos patrones, se repiten de generación en generación y son una gran fuente de sufrimiento en la vida amorosa.
De acuerdo al diccionario, la palabra sacrificio tiene que ver con una cuestión sagrada, pero se ha deformado su connotación para transformarlo en patrones de comportamiento, como: privación, renuncia y sufrimiento. Condición ligada a estructuras sociales tradicionales  y en relación directa a aspectos relativos a la dominación y sumisión.
Las sociedad actuales han cambiado de manera vertiginosa, y sin embargo, en la psicología profunda de cada persona se encuentra una impronta que los lleva a vivir vínculos de sufrimiento y de agobio, incluso hasta de destrucción.
¿Cómo puedo saber sí  me estoy sacrificando o realmente amo a mi pareja?
-      El primer momento es "darte cuenta" si tienes una relación que te ayuda a crecer o más bien, que te lleva a sufrir.
-      Cuando tus deseos, ganas y necesidades son resultas y equilibradas de acuerdo con tu pareja y la relación.
-      Sí siempre sientes que recibes poco en relación directa de lo que das.
-      Cuando te sientes resentido porque tu pareja cuenta con más libertad, más placer, mejores oportunidades, y además, siempre se sale con la suya.
-      Cuando no te sientes tomada en cuenta, ni escuchada, ni tus palabras son apreciadas.
La cultura del sufrimiento en el amor, es un concepto, se nos dice, lo vemos en la tele, el cine se encarga de ello, los anuncios lo enaltecen, porque el sacrificio también es un negocio.
No conocemos el límite entre dar y sacrificarse. En la vida amorosa existen renuncias es verdad, pero porque yo decido hacerlas, no porque me siento obligado a no ser Yo y tener que renunciar a mí para ser como tú necesitas.
Sí no sabe cómo salir o redefinir su relación en pareja, consulte un especialista, o bien escríbame…Mi misión es la calidad de vida emocional. Gracias por leerme, mi misión e intención es la calidad de vida emocional…Algunos de los temas tratados en estos artículos, puede cuestionar su visión del mundo…
Para salir de relaciones encaminadas a la cultura del sufrimiento, le invitamos a que visite nuestro sitio, además de que disponemos de material electrónico sobre todo para Recuperar la Confianza en el amor.
Ana Giorgana