Ana Giorgana

miércoles, 3 de agosto de 2011

Los Príncipes Y Las Relaciones Narcisistas

Qué digo Príncipes, en las relaciones narcisistas, ellos, los narcisistas son los Reyes. Y tú siempre tendrás el papel de súbdito.  Aunque no te guste, aunque te pelees, y aunque tu creas ser la Reyna, no pueden existir dos grandes en una relación narcisista.
Como en los cuentos de hadas, el Rey es el Rey.  El resto tiene que supeditarse a sus deseos.  A sus caprichos y a todas sus necesidades, y aunque no te guste, tendrás que vivir en ese papel, si no deseas desatar su ira.

Vivir al lado de un Rey es una experiencia maravillosa, todo está disponible para ti, pero nada es tuyo.  Es decir, puedes beber los mejores vinos, comer las mejores viandas, tener sirvientes a tu disposición, pero de ninguna manera, podrás influir y construir una vida en la que puedas interferir en el reinado.
En este sentido es una vida que seduce, que promete, que engaña y por momentos nos deja ciegos de tanta brillantez.  Pero esa ceguera temporal, por supuesto, de pronto se esfuma, y el velo que cubría nuestra mirada de admiración, se torna llena de angustia y de dolor.
Es un castillo en el que la exigencia no se hace esperar, estamos ahí para admirar, para adular, para extasiarnos de tanta belleza y lujo.  La fascinación tiene que ser una constante de vida, tenemos que vivir pasmados y emocionados todo el tiempo.
Pero el hechizo siempre acaba por romperse, y entonces, nos encierran en el calabozo de la indiferencia, del desprecio, del desamor, de la ira y nos estrellan en nuestra celda obscura y al olvido.  Nuestra vida tiene que ser contemplativa de los encantos.  No importa lo que ese Príncipe haga o diga, no importa cuánto nos hayamos esforzado, no importa como nos sentimos, mucho menos lo que sentimos. Siempre estamos con un sentimiento de vacío y soledad.
Porque el brillo, es solo eso, brillo, que necesita de un espejo, nosotros, para verse reflejado en los elogios.
Toda relación de pareja requiere de un grado de admiración de la pareja,  pero es un sentimiento que va en dos vías.  Tanto mi pareja lo necesita como yo también. Lamentablemente en este tipo de vínculos y de vida afectiva, no es así. Somos tratados con rudeza, con torpeza, sin empatía.  Por supuesto, que no podemos, entonces, admirar todo el tiempo a quién nos agrede, nos lastima y nos irrita.
Los bailes en palacio son los mejores, pero aún así, tú no tienes derecho a lucir tu mejor traje, él o ella sí.  Tú sólo puedes existir en su vida en el momento en que le des estatus, relaciones o algo que pueda obtener de ti o de tus relaciones, de lo contrario, huirá de tus brazos, para siempre.
Como en todo cuento, quisiéramos un final feliz, pero en este tipo de amores,  se termina muy mal librados en lo que al alma se refiere.
Sí crees que estás en una relación de esta naturaleza, y sufres, seguramente estás viviendo la parte obscura de los Reyes, Príncipes y Palacios.  Sólo tú puedes saberlo y encontrar una solución y decisión en tu vida.
Recursos existen por todos lados, pero necesitas asumir, que requieres un cambio, no de tu pareja o de pareja, sino de ti mismo.  En Cecreto contamos con todos los elementos para recuperarte de un mal amor.
Gracias por leerme, mi misión e intención es la calidad de vida emocional… Cecreto. Inc.    Cecreto es un  centro dedicado a la calidad de vida emocional y cuenta con series diversas de temas de actualidad, como las relaciones padres e hijos,  la relaciones en pareja, etc.
Sí alguno de los temas le parecen interesantes sería bueno que me escribiera y si no, también.  También contamos con material electrónico en dónde abundamos más sobre este tema y cómo superarlo.
La relación narcisista es un tema profundamente destructivo.
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Ana Giorgana