jueves, 1 de septiembre de 2011

Me enamoré de un abogado del amor...


Amar a un abogado en el amor, siempre implica estar sujeto a juicios
 y litigios en la expresión afectiva.


Amar conlleva tropiezos y riesgos que por momentos no deseamos vivir.
Los narcisistas son en suma unos grandes abogados del amor.




Mi pareja se encuentra expuesta a todo lo que es convencional socialmente.


Cada paso que doy, requiere de un escrutinio,
digno de cualquier procuraduría de Justicia.


Su propia naturaleza, los obliga al escrutinio.


Buscan en el amor, una pareja que les permita sustentar sus juicios,
y según ellos, su criterio de justicia y bienestar común.


En el fondo, jamás buscan el bien común en sus vida afectiva,
lo que intentan es un juicio a su favor, de s su vida afectiva.
Son personas que obedecen, más a sus mandatos sociales y de"deberes"


El comportamiento de la pareja, siempre está bajo sospecha.


Ante la intimidad se tornan iracundos, sensibles y llenos de temor.
Sobre todo temen la falta de admiración y ser el centro de atención de la pareja.


Raramente, se hacen responsables de sus actos, en general,
piensan o sienten, que sí la relación, no funcionó,
es porque el otro, su pareja, no supo sortear los avatares del amor.


Una conducta realmente infantil.


Reclama una carencia muy profunda y muy primaria.
Todo deseo infantil se cifra sobre la necesidad de ser el mejor y el único,
el héroe de la historia.


Cuando le reclamamos a la pareja una carencia infantil, hablamos
de un amor inmaduro,
que el otro adulto, mi pareja, no tiene la obligación de cumplir.


Tampoco es su responsabilidad cubrir nuestras carencias,
y nuestras formas de entender el amor.


El amor narcisista es así...
Ana Giorgana
www.cecreto.com


Suscríbete a nuestro boeltín

foxyform