Las parejas llegan a la consulta cuando su vida amorosa se ha convertido en un verdadero infierno.
Aún cuando ya han agotado toda clase de soluciones mediáticas que nos las llevan a ningún lado, deciden, por fin, algunas acudir a una ayuda profesional.
Todas, en su mayoría, llegan llenas de dolor, de traición y de rencores frente a su amor. Se desgastan todos los días en humillarse, en gritarse, en reclamarse y además en estar culpando al otro sobre su desgracia.