Ana Giorgana

martes, 24 de agosto de 2010

La persecución del intruso: Clarisa Pinkola Estés

Dentro de este capítulo la autora se refiere a los diferentes aspectos que se encuentran dentro de la psique humana. Y centra su atención en el personaje del depredador, ese aspecto de la vida que lleva a las mujeres a ceder, a permitir y a entregar sus sueños al hombre a quién después simbólicamente se convierte en eso, su devorador de sueños y de energía.  


Como toda psicoanalista que se respete los sueños son la puerta que muestra las verdaderas razones de los deseos, de los instintos y de la vida infantil.  Los deseos más profundos de la mujer salvaje. En cierto sentido son las mismas mujeres las que ponen traba a su realización, con excusas modernas como: "no tengo tiempo, no tengo talento, no tengo dinero".  De manera que ellas mismas se convierten en sus propios depredadores al dar mayor fuerza y energía a la vida de otros. Quiénes finalmente se encuentran viviendo su vida como desean y ellas, entonces, quedan resentidas frente a sí mismas y frente al mundo que les ha tocado vivir.


Dentro de este aspecto y del hombre oscuro que aparece en los sueños de toda mujer un solo aprendizaje es certero:
"La mujer salvaje y su fuerza enseña a no ser amables cuando se trate de preservar la vida emocional"


Dejar de permitir intromisiones en la vida y quedar devastadas por un depredador.  Y cuando, por alguna razón, la vida emocional se encuentra amenazada es necesario, en palabras modernas, fijar los límites de la razón, de la fuerza y del espíritu.


Y en palabras de la misma Clarisa:
"Deja de ser ingenua. Ya no es un blanco ni un objetivo y esta es la llave para dejar de sangrar en la vida del otro".


Hablando de parejas y sus dolencias, en este sentido, se requiere recurrir a la transgresión en momentos dolorosos y en los que está amenazada la vida misma frente a un depredador implacable.

En cierto sentido, los hombres narcisistas, los devoradores de energía de las mujeres, los misóginos podrían considerarse en este rubro. Pero también sería muy aventurado resposanbilizar solo a ellos de tal comportamiento. Ellas en su afán de ceder y permitir dejan tras de sí un montón de fuerzas sin usar y se quedan como presas fáciles de cualquier depredador.

Y lo que se traduce en la vida diaria como permitir la violencia y el abuso. Atrévete a vivir con libertad usando todas tus energías y personajes internos para darle vida a tu creatividad y sentido de vida.





Cuando no se reconocer la fuerza interior de la mujer salvaje es casi seguro que los depredadores hagan fiesta con sus propios cuerpos.

El mensaje de la autora es ve a velar por tus pertenencias y por tu condición emocional.

Gracias por leerme, mi misión es la calidad de vida emocional y sobre todo, la importancia de recuperar la dignidad personal.
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