Ana Giorgana

domingo, 5 de diciembre de 2010

Me muero por tu ausencia: la historia de Priscila...

Historias Reales de Personas Reales
Me muero por tu ausencia dice Prsicila a gritos, no puedo concebir el mundo sin tu presencia. Estoy muerta en vida y apenas tengo unos cuantos años y te veo en todos lados, te siento en todas partes donde voy y me estoy muriendo en vida porque no estás junto a mi.
Hace ya algunos meses que no se de ti, pero para mi estás más presente que nunca, a medida que pasan los días más te extraño, más te necesito y más me siento muerta en vida.
Nada me ilusiona, nada me calienta ninguna actividad me motiva:
Te fuiste como llegaste en un solo instante y Yo me quede en ese instante de la vida. Mi futuro es mi pasado y mi presente solo se centra en ese instante mágico en el que llegaste pero que también te fuiste para siempre.
Prsiclia le llora a la ausencia, a la soledad y a un amor insatisfecho que no pudo expresar. Se encuentra detenida en una ilusión que jamás existió.
La ilusión de un instante que eclipsa toda su vida afectiva, física y emocional. El recuerdo de Emiliano está presente en su mente, en su corazón y en su desamor.
Pareciera que Prisicila más que amor tiene apego. Un apego amoroso que no la deja vivir, Emiliano ni enterado está de esa fuerza poderosa que es capaz de despertar en Prsicila hasta la muerte, hasta la sensación de vivir bajo una tumba.
En realidad Prsicila se ha enterrado viva a sí misma, no le interesa nada, no le importa nada y además, no se da cuenta que su propia persona siempre ha estado muerta.
Pero ese instante mágico compartido con Emiliano le dio la posibilidad de sentirse viva y entonces lo idealiza, lo necesita para sentirse viva.
En el fondo Priscila nunca ha estado realmente viva necesita de alguien más, en este caso, su pareja, Emiliano, para sentir que vibra de emoción y de ilusión.
La tragedia amorosa de la vida de Priscila es que ella no sabe que hacer con su propia vida.
Priscila muy joven aún está esperando un príncipe azul para despertar a la vida.
Priscila está invadida por el abandono, por el apego y por la dependencia afectiva.
Seguramente Prsicila deposita en Emiliano sus carencias afectivas infantiles y no quiere verlas, no desea tocar ese dolor, pero más tarde que temprano tendrá que ver hacia sí mismo e intentar un camino de autodescubrimiento y desarrollo personal.
Lo que me parece importante decirle a Priscila es que Nadie puede hacerlo por ti.
En Cecreto hablamos sobre la calidad de vida emocional y su impacto en lo social.
Es necesario tomar conciencia de cómo Priscila participa en este momento en su autodestruccción y solo un camino de responsabilidad personal puede llevar a mejorar su vida. Pero nadie puede hacerlo por ella.
Habrá que asumir nuestras heridas y construir desde ahí una mejor alternativa de vida, la otra, es continuar así por el resto de una vida entre sombras, muertes y dependencias.
Para sanar las heridas tenemos que conocerlas y ver de qué manera están influyendo en nuestras vidas.
Las heridas infantiles son varias: la de injusticia, la de abandono, la de rechazo y también la de humillación
En este caso Prsicila requiere de Recuperar su Confianza en su amor propio.
Gracias por leerme, y sobre todo, me siento muy afortunada porque gracias tus historias este sitio es posible.
También te invito a visitar mi blog: Tejedoras del amor.