Ana Giorgana

miércoles, 4 de mayo de 2011

Lucila ya no quiere más una vida de control...

Historias Reales de Personas Reales...
Lucila proviene de una familia en la que sus padres controlan su conducta al más. La madre de ella es una mujer obsesiva y muy aprehensiva. Tiene miedo de "no ser una buena madre" y por tanto se ha dedicado a exigirles a sus hijos que sean, ante todo "unos buenos hijos".

Por buenos hijos, ella entiende: exitosos, estudiosos, perfectos en cuanto a rendimiento y capacidad. La escuela y los deportes son uno de los aspectos que siempre alentó. Por supuesto, ellos son, en esencia, "unos buenos hijos"
Pero Lucila tiene ya veinticinco años y su madre quiere seguir controlando todo: su manera de vestir, sus amigos, sus peinados y hasta los días que tiene que salir y con quién. Arturo el padre de Lucila es también un hombre taciturno y aislado. Pero cuando se trata de su "niña" no quiere que nada le pase, así él decide que días sale y que días no.
Lucila está a punto de terminar la universidad y tiene muchas ganas de ser libre, de hacer lo que quiera y como quiera, pero René su novio es igual de controlador que sus padres.
Ella ya está harta.
El problema de Lucila es que desea una vida más tranquila sin nadie que le diga lo que tiene que hacer o no hacer.
En un inicio René fue su paño de lágrimas y él mismo avalaba que sus padres estaban equivocados.
Con el correr de la relación, resultó que René se comporta con Lucila exactamente igual que sus padres.
La controla, la asedia, le pide explicaciones de sus actos y además la lleva y la trae a todos lados.
No la deja respirar, la asfixia.
Lucila conoce muy bien el arte de la sumisión y ya no quiere más!
Justo al terminar su tesis ha encontrado un trabajo y parece que es muy exitosa.
Sus padres de cualquiera manera le dicen que tenga cuidado en el trabajo y que sea muy responsable.
René no tolera que ella se torne independiente y menos económicamente.
Lucila quiere volar, pero siente que no puede extender sus alas.
Ha iniciado un proceso de desarrollo personal y ahora está lista para asumir los riesgos de su integridad.
Su proceso ha sido doloroso, lleno de miedo y angustia.
Pero lo que llama la atención en Lucila es su alto grado de determinación y aplomo para defender su vida.
Muestra un gran coraje y ahora está dispuesta a hacer de su vida una situación más alentadora y está dispuesta a dejar de lado todo lo que le haga daño.
En mi experiencia como terapeuta un despertar de las personas y asumir su responsabilidad y las consecuencias de sus acciones es satisfactorio y gratificante.
Lucila no ha sido la excepción, ella quiero gozar, vibrar y contar con una vida llena de experiencias gratificantes y significativas.
Y con lágrimas en los ojos acepta su condición de no tener más controles negativos en su vida.
Así René quedó fuera de su vida y sus padres al tomar la decisión de vivir sola la han empezado a respetar y valorar en sus decisiones.
Gracias Lucila por permitir que tu historia se publique en este blog.
Ana Giorgana
www.cecreto.com 

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