miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mariana se enamoró perdidamente de Daniel...

Sólo que Daniel, no se enamoró perdidamente de ella. Entonces, ella se dio a la tarea de conquistarlo.
- Por qué no?
- Se preguntaba, Mariana, una y otra vez.
Así que decidió poner toda su atención y empeño para llegar al corazón de Daniel.
Se aparecía en los lugares donde Daniel acostumbraba a ir. Le llamaba por teléfono bajo el pretexto de preguntar cualquier cosa relacionada con un amigo, con un perro, con un gato y hasta por sus quehaceres en casa.
Ella se mostraba siempre tan encantadora.
Mariana, escribe desolada, nada ha surtido efecto, mientras más lo intenta conquistar, Daniel más huye de ella.


Ella no logra comprender la razón por la cuál Daniel no se interesa en ella. Es guapa, atractiva, inteligente, le gusta el deporte, además de que tiene un gran sentido del humor y es muy divertida.
En cierto sentido, Mariana guarda una estima propia aceptable, pero mientras sigue obsesionada por captar la atención de Daniel, llora, sufre, se llena de dolor, y su autoestima empieza a tener un verdadero descalabro.
El tormento ha comenzado, Mariana está obsesionada. 
LA RAZÓN SE NUBLA.
Y en cierto sentido, así es, Mariana sabe, se da cuenta que "ese amor es imposible", pero no puede dejar de pensar en ese tan iluso amor.
La obsesión por el amor se incrementa frente al rechazo. Mientras más negativas reciba por parte de Daniel, ella más insiste, y por tanto, Daniel más se aleja.
La llama que alimenta a los amores obsesivos es:

  • La falta de correspondencia.
  • El rechazo.
  • La quemante indiferencia.
Daniel, no lo sabe, y está en todo su derecho de involucrarse o no con Mariana, el problema es que ella, ahora está obsesionada, está herida y desea a toda costa conquistarlo.
La obsesión por el amor no permite pensar, no lleva a reflexionar, es un amor posesivo, es un amor visceral, también es un amor pasional imaginario que no puede cumplirse, de tal suerte, que Mariana, está entrampada.
Pero Daniel, no es el responsable sino su propia obsesión la que no le permite vivir.
Y mientras ella, no acepte que " cuando alguien no te quiere, no te quiere", es por demás insistir, el amor no se puede forzar y la atracción mucho menos.
Mariana sin embargo, no se da por vencida y se encadena en situaciones de traición a sí misma y de rechazo por parte de Daniel.
Así Mariana pasa sus días pensando en Daniel, en un Daniel imaginario, en un Daniel que ella cree que es su gran amor porque en realidad, Daniel no le ha dado la oportunidad de conocerlo.
Las obsesiones son conductas que se encuentran en el pensamiento, y el amor o el apego a una persona nos puede llevar a vivirlo como Mariana, nadie está exento de vivir un amor así, pero si de verdad estamos tan obsesionados y no nos corresponde, es mejor, repensar nuestras formas de amar.
Te invito a que ingreses a Cecreto
Y te enteres de todo, lo que tenemos para superar estos amores llenos de dolor.
Gracias por todas las historias que me envian.
Mi misión es la calidad de vida emocional.
Ana Giorgana

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