Irma tiene tres meses que terminó con su pareja, siempre pensó que Augusto era el amor de su vida, vivía para él, estaba pendiente de todas sus necesidades y creía que finalmente tenía una vida muy satisfactoria y en equilibrio.
Un trabajo en la que era muy reconocida. Una profesionista destacada. Una relación de pareja estable y una proyecto de vida a largo plazo.
Después de un año de relación empezó a sentirse deprimida, triste, sin motivación. No comprendía que pasaba con ella, lo tenía "todo", pero en su interior "algo" le retumbaba en su diálogo interno: "no eres feliz". Esto no es lo que tu habías querido para tu vida.
Con el correr de los días empezó a darse cuenta que Augusto la absorvía todo su tiempo;
- Él se molestaba si ella salía con sus amigas a tomar un café.
- Él se enojaba sí por alguna razón, tenía que viajar por su trabajo.
- Él la agredía cuando ella lucía linda y se arreglaba para ir al trabajo.
- Él la ponía en ridículo delante de sus amigos.
- Él no toleraba su éxito.
- Él no reconocía nada de lo que ella dijera, hiciera o propusiera.
Irma pidió una consulta y empezó a cobrar conciencia de que su pareja la sometía a lo que se denomina Violencia de baja intensidad. Un tipo de violencia que lacera el orgullo, la autoestima y el jucio de realidad.
En este tipo de circunstancias la persona que sufre este tipo de violencia tiende a aislarse, a quedarse callada, a dejar de expresar, pero sobre todo, no comprende por qué se siente así.
Además de que todas las confrontaciones con la pareja son negadas:
- Exageras.
- Eres muy susceptible.
- Otra vez tus dramas y reclamos.